Violín
El nombre deriva del italiano, en concreto de violino que, a su vez, procede del provenzal viula. Esta palabra, por su parte, se considera que emana del latín vitula.
Se asemeja a una viola, aunque tiene un tamaño más reducido y emite un sonido más agudo.
Se trata, en definitiva, de un instrumento de cuatro cuerdas que se ejecuta con un arco. Su mástil carece de trastes, mientras que su caja de resonancia tiene una forma similar al contorno del número ocho.
Los primeros violines, fabricados en el siglo XVII, tenían cuerdas hechas con tripas. En la actualidad, en cambio, las cuerdas suelen ser metálicas o incluso de materiales sintéticos. En cuanto al arco que se emplea para tocar este instrumento, es una vara con forma algo curva construida con madera y una cinta hecha con crin de caballo.
Es posible encontrar violines de distinto tamaño: el más usual es el violín 4/4, que también es el más grande. Además aparecen los violines 1/4, 2/4, 3/4 y 7/8, que utilizan los niños.
El clavijero, el diapasón y el puente son otras de las partes del violín, también existentes en otros instrumentos de cuerda, como el bajo y la guitarra.
El violín se emplea sobre todo en la música clásica, aunque también puede aparecer en diversas corrientes del folklore, el jazz, el rock y el pop.
Entre los violinistas y compositores para violín más conocidos de la historia se puede nombrar a Antonio Vivaldi, Johann Sebastian Bach, Giuseppe Tartini, y Niccolò Paganini.